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TOMAS DE AQUINO EN LA APLICACIÓN DEL CONCILIO VATICANO II: ENTRE PABLO VI Y BENEDICTO XVI

TOMAS DE AQUINO EN LA APLICACIÓN DEL CONCILIO VATICANO II: ENTRE PABLO VI Y BENEDICTO XVI

04 dez 2017

Tomas Aquino In the application of the Second Vatican Council: Between Paul VI and Benedict XVI

IVANALDO SANTOS
UNIVERSIDADE DO ESTADO DO RIO GRANDE DO NORTE, BRASIL

Resumen: El objetivo de este estudio es investigar la presencia del pensamiento de Tomas de Aquino en la aplicación del Concilio Vaticano II. Para ello, se utiliza como fuente de documentos de análisis, las declaraciones de 3 Pontífices que trabajaron en el Concilio como expertos, expertos en teología. Ellos son: Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Por último, se dice que es de parte de los Pontífices que había un considerable esfuerzo de, por un lado, mostrar que hay una relación directa entre el Concilio Vaticano II y el pensamiento de Tomas de Aquino y, por otra parte, el Concilio sólo podría aplicarse en su plenitud si las obras del doctor Angélico son enseñadas y promovidas en los diversos ambientes cristianos.

Palabras claves: Vaticano II Concilio; Tomas Aquino; aplicación.

Abstract: The aim of this study is to investigate the presence of the thought of Tomas Aquino in the application of the Second Vatican Council. To do this, if used as a source of analysis documents and statements of three pontiffs who worked in the Council provided experts, experts and theologians. They are : Paul VI, John Paul II and Benedict XVI.

Finally, it is said that it is on the part of the Pontiffs that there was a considerable effort, on the one hand, to show that there is a direct relationship between the Second Vatican Council and the thought of Tomas Aquino and, on the other hand, the Council only could be applied in its fullness If the works of doctor Angelico are taught and promoted in the various Christian environments.

Key words: Vatican II Council; Tomas Aquino; application.

1. Introducción

El Concilio Vaticano II (CVII) fue el 21 Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica. Él fue citado el día 25 de diciembre de 1961, a través de la bula Humanae Salutis -que pretende ser un “deber de instar a nuestros hijos a la iglesia la oportunidad de contribuir con más eficacia en la solución de los problemas de la edad moderna” [2] -por el Papa Juan XVIII, que desea promover el diálogo entre la Iglesia y el mundo moderno. Este mismo Papa inauguró el Concilio el día 11 de octubre de 1962. El Concilio Vaticano II se llevó a cabo en 4 sesiones que terminaron el día 08 de diciembre de 1965, bajo el pontificado del Papa Pablo VI. Este es el evento más grande en la historia de la Iglesia en el siglo XX, un acontecimiento que puede, sin temor a equivocarse, ser comparado con el final de la II Guerra Mundial (1939-1945) y con la llegada del hombre a la luna.
Los concilios de la Iglesia se nombran según el lugar donde se realiza el Concilio Episcopal. La numeración indica el número de veces que este Concilio tuvo lugar en la ciudad que le dio el nombre. Así que el nombre de Concilio Vaticano II porque es el segundo Concilio, dentro de la larga historia de la Iglesia, que ocurrió en el Vaticano.
En las 4 sesiones del Concilio Vaticano II, más de 2.540 prelados, convocados de todo el mundo discuten y regula diversos temas relacionados con la Iglesia. Sus decisiones se expresan en 4 constituciones, 9 decretos y 3 declaraciones elaboradas y aprobadas por el Concilio. A pesar de su buena intención tratando de hacer el diálogo de la Iglesia con el mundo moderno, los resultados de este Concilio, para algunos estudiosos, aún no han sido completamente comprendidos por la sociedad contemporánea. Así enfrenta varios problemas que persisten actualmente. Después de Juan XXIII, hubo una sucesión de Papas que le sucedieron, hasta El Papa de Benedicto XVI, que participaron en el Concilio Vaticano II (Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI). Estos papas, en el momento del Concilio de obispos o cardenales, asistieron el Concilio o como padres, o teólogos consultores o expertos en un tema que se debatió, algún documento o declaración que fue promulgada por el CVII.

Sobre la importancia del Concilio Vaticano II en la vida de la Iglesia, en el año 2000, el Papa Juan Pablo II, en su condición de obispo perito durante el Concilio, en el discurso de clausura del Congreso Internacional sobre la actuación de las enseñanzas conciliares, afirmó:
El Concilio Vaticano II fue un regalo del espíritu a su Iglesia. Es por ello que se destaca como un evento crucial no sólo para entender la historia de la Iglesia al final del siglo [el siglo XX], pero también y sobre todo, para verificar la permanencia del Resucitado al lado de su esposa en el medio de la vicisitudes del mundo. Por la Asamblea conciliar, que veía venir a la sede de San Pedro de todas partes del mundo, que podría señalar que el año 2000 Patrimonio de fe, se guarda en su originalidad. [3]

En general, es posible afirmar que el CVII no deseaba hacer ninguna condenación de cualquier herejía, sino que pretende establecer normas y directrices para la Iglesia en la modernidad, como un diálogo entre la Iglesia y los distintos niveles y estructuras de la sociedad moderna. [4]

En muchos entornos, dentro y fuera de la iglesia, muchas veces, el Concilio Vaticano II es presentado de forma eufórica, como un encuentro hermoso, casi exento de polémica, de obispos católicos de todo el mundo. Obispos que en forma muy apacible se reunieron en el Vaticano, al lado del Pontífice y escribieron una nueva Constitución para la Iglesia y determinaron una serie de orientaciones pastorales de como las diversas comunidades cristianas alrededor del mundo debería comportarse en el mundo moderno cosificado, secularizado e incluso neo-pagano.
Además, todavía se están construyendo cadenas de interpretaciones teológicas, históricas y pastorales sobre la realización de CVII [5]. Sólo recientemente se ha puesto en marcha una serie de libros, de bibliografía especializada sobre la historia del Vaticano II [6].
En paralelo CVII, se debe señalar una preocupación por la presencia, en las discusiones y en textos oficiales del Vaticano II, por la influencia de Tomás de Aquino. Tanto que Tomás Aquino, el doctor angélico, es el ápice del pensamiento escolástico [7], que publicó decenas de obras [8], de las cuales destaca la Summa Theologica [9].
Esta preocupación debe suceder porque oficialmente el doctor Angélico es el Príncipe de la filosofía y la teología católica [10]. En gran parte, esto es debido a que Tomas Aquino es el “Apóstol de la verdad” [11], que «enseña principios firmes y duraderos en cada ciencia única’’ [12] y, por lo tanto, “toda la historia de la teología”[13]. Se trata de un “continuador fecundo del pensamiento antiguo”[14]. También se observa que Aquino tiene una “autoridad personal y científica, que impone respeto, admiración y hasta el seguimiento de todo hombre de ciencia”[15]. Por ello, es uno de los maestros del “desarrollo moderno de la ciencia”[16].
Además, el Código de Derecho Canónigo afirma que el verdadero cristiano debe “aprender a penetrar más profundamente en los misterios de la salvación, especialmente bajo la dirección de Santo Tomás como maestro” [17]. Hace hincapié en el hecho de que Tomás de Aquino fue el único pensador que el Magisterio de la iglesia, por medio del Código de Derecho Canónigo, determina el estudio y disciplina de su trabajo.
Tomas Aquino es uno de los principales fundamentos del Catecismo de la Iglesia. Sobre esta cuestión se indica que el ”contenido de la predicación del Doctor Angélico corresponde casi en su totalidad a la estructura del Catecismo de la Iglesia católica”[18] y que “después de San Agustín, entre otro escritores eclesiásticos mencionados en el Catecismo de la Iglesia católica, Santo Tomás sea el más citado sobretodos, por 61 veces!” [19].
Por estas razones es tan importante conocer, aunque parcialmente, la relación entre la aplicación de CVII, y el trabajo de Tomas Aquino.
La obra de Tomás de Aquino es citada directamente en el texto producido por el CVII. Cabe señalar que “hay 21 citas que contienen textos de TA [Tomás Aquino]”[20] en los documentos que fueron aprobados y promulgados por el Concilio Vaticano II.
A la real dimensión de la importancia del trabajo de Tomas Aquino en el Concilio Vaticano II, se trata de la primera vez que un concilio ecuménico recomienda a un teólogo y este es Tomas “[21]. Así, el “Quiere Tomas Aquino es reconocido y seguido en estas áreas [filosofía y teología] como Doctor común para las escuelas católicas de la iglesia”[22].
Tomas Aquino es citado directamente en 2 importantes documentos del Concilio: La declaración Gravissimum Educationis y Decreto Optatam Totius.
En Declaración Gravissimum Educationis recomienda a las universidades, colegios y escuelas católicas, que el pensamiento de Aquino sea investigado como una forma de profundizar en la disciplina de estudio y, al mismo tiempo, entender que fe y razón no son dos trayectorias distintas y separadas, que van de la mano por el mismo camino con el objetivo de guiar al ser humano. En palabras de la declaración Gravissimum Educationis:

La Iglesia acompaña igualmente con celosa solicitud a las escuelas de nivel superior sobre todo a las Universidades y la Facultades. Aún más a aquellos que dependen de ella, procura de modo orgánico que cada disciplina sea cultivada con principios propios y libertad propia de la investigación científica, para alcanzar cada vez una inteligencia más profunda y considera cuidadosamente que los temas y las investigaciones actuales, se vean más profundamente cómo fe y razón que se unen para la verdad única, según el lugar en las huellas de los doctores de la iglesia, especialmente de Santo Tomás de Aquino. [23]

Ya el Decreto Optatam Totius que se ocupa de la formación de los futuros sacerdotes en los seminarios y escuela católica, recomienda directamente el estudio y la reflexión alrededor de los trabajos del doctor angélico para entender las cuestiones metafísicas más profundas que orientan los problemas relacionados con la fe. En las palabras de este decreto:
Entonces para aclarar, cuanto sea posible, los misterios de la salvación perfecta, aprendan a penetrar más profundamente por la especulación, teniendo como guía a Santo Tomás, viendo el nexo existente entre ellos. [24]

Una lectura de las citas en documentos del CVII sobre Tomás de Aquino demostrará que hubo un esfuerzo por parte de los padres conciliares, en hacer salir a ese pensador de las interpretaciones medievales y así construir un diálogo fructífero con el mundo moderno. Sobre este tema, destacamos:
En [Concilio] Vaticano II no está presente la Suma [Teológica]. Allí están presenten y actuantes el paradigma la doctrina de Tomas Aquino, actualizada por docenas, si no cientos, de teólogos, dedicados al amor y la comprensión de la iglesia, en diálogo e intercambio con la cultura, con las ideas y las necesidades del mundo contemporáneo. […]. Los discípulos modernos de Tomas Aquino, hacen al maestro hablar el lenguaje culto de hoy fuera de los sistemas académicos. Por lo tanto, él merece mejor todavía el título de Doctor común. [25]

En líneas generales, el paradigma doctrinal que emerge desde el Concilio Vaticano II está influenciado por la obra de Tomas Aquino. ¿En tanto de una investigación no exhaustiva sobre la aplicación de CVII, uno puede preguntarse: Tomas Aquino está presente en la aplicación del Concilio Vaticano II?
Vale señalar que existen dentro y fuera de la Iglesia, investigadores que afirman que no existe, directamente, una relación entre la obra de Tomas Aquino y el Concilio Vaticano II. No se trata de hacer una presentación detallada de estos pensadores y sus argumentos respectivos, pero, es posible sintetizar sus posiciones de la siguiente forma:

El Concilio cita a Santo Tomás de Aquino, así como el Magisterio de Pablo VI y Juan Pablo II también. Pero en una extraña mixtura alquímica irreductible de elementos uno al otro, con el siguiente detalle metodológico sobre difusión de caos: Temas de aspectos tradicionales vienen acompañados de novedades hasta entonces nunca vistas […]. Hay incontables otras inexactitudes, ambigüedades y malentendidos entre los 16 documentos similares esparcidos, emitidos por el Concilio Vaticano II. […]. En la práctica, los vientos de la modernidad del Vaticano II interrumpen los frutos que vinieron de la escuela neotomista desde el llamado de León XIII en la encíclica Aeterni Patris. [26] Dentro de un marco más amplio, es decir, análisis de la aplicación del Concilio Vaticano II, se puede investigar la relación entre la obra de Tomas Aquino dentro de la aplicación de este Concilio de la Iglesia. Para ello, se presentarán los pronunciamientos hechos por 3 pontífices sobre Aquino y el Concilio Vaticano II. Estos pontífices son: Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. La elección de estos pontífices tuvo lugar por el hecho cierto que por diversas razones, trabajaron directamente en el CVII. Eran expertos, teólogos y expertos en las actividades, debates y en los documentos emitidos por el Concilio. De cierta manera, la época de aplicación del Concilio Vaticano II va desde el pontificado de Pablo VI a Benedicto XVI. Tras el pontificado de Benedicto XVI hay una especie de tiempo común en la Iglesia, es decir, cuando las enseñanzas y los documentos de Vaticano II poco a poco se incorporan a la tradición, la historia y la hermenéutica de la Iglesia.

2. Tomás de Aquino sobre la aplicación Concilio Vaticano II

El presente estudio, a saber, la investigación de la relación entre Tomas Aquino y la aplicación del Concilio Vaticano II, se llevará a cabo por medio de los pronunciamientos oficiales de los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
El primero de esta lista, Papa Pablo VI, fue elegido Pontífice el 21 de junio de 1963. Fue el Papa que sucedió a Juan XXIII, el Papa que convocó al CVII y, por lo tanto, tuvo la noble y ardua misión para completar y poner en práctica las decisiones y directrices pastorales del Concilio Vaticano II.
Siguiendo la línea de orientación pedagógica y la doctrina esbozada por papa Pio XI, que establece que la ” Guía a seguir en los estudios de jóvenes, en la formación para el sacerdocio era Tomas Aquino “[27] – Pablo VI recomienda leer e investigar la obra de Tomas Aquino en los seminarios y universidades Católicas, especialmente por parte de los candidatos al sacerdocio. En sus palabras:

[…] ¡ honor a Santo Tomas, con el estudio de su pensamiento! La iglesia, aunque con el legítimo y necesario conocimiento de nuevas y diversas formas de cultura religiosa, no ha dejado de dedicar, incluso en el reciente Concilio [Vaticano II] – un estudio recomendado: A las obras de Santo Tomás. Él es un gran maestro que se considera todavía actual y en medio de la difusión de falsas o cuestionables, opiniones, considerado providencial. Esperamos que este Concilio ingrese a nuestros seminarios, a nuestras casas religiosas y de nuestras propias universidades. [28]

En Lumen Ecclesiae, uno de los textos eclesiásticos más importantes de la segunda mitad del siglo XX dedicado a Tomas Aquino, el Papa Pablo VI afirma que los pensadores modernos e incluso la mentalidad del hombre moderno tienen “sospecha o aversión a St. Tomas porque se basan en un enfoque superficial e incoherente y, en algunos casos, de falta de lectura directa al estudio de su obra completa “[29]. Sin embargo, esta visión es reduccionista y errónea. Para el Pontífice, de hecho “Tomas Aquino es un maestro, de lo contemporáneo, en el arte de pensar bien, […] y como una guía para el planteamiento de problemas filosóficos y teológicos y podemos añadir, en el mismo enfoque general del conocimiento científico” [30.] Por su parte Pablo VI la iglesia durante siglos, permanentemente se ha reconocido el valor de Tomas Aquino. En sus palabras:

La Iglesia en los últimos siglos ha reconocido el valor de la doctrina de Santo Tomás, […]. Esta elección no es un sentido conservador que impide el desarrollo histórico y con miedo al progreso, sino una elección basada en criterios objetivos y a una intrínseca doctrina filosófica y teológica de Santo Tomás. [31]

Pablo VI considera que es fundamental el trabajo de Tomas Aquino. Se trata de una obra que protege y realza la dignidad de la razón humana y las cuestiones que pueden ser respetadas, refleja y analizadas por este motivo. Sobre esta cuestión, el Pontífice dice:

Aquino ensalza la dignidad de la razón humana, proporciona una valiosa herramienta para la reflexión teológica y, al mismo tiempo, permite desarrollar y profundizar, cada vez más, en muchos temas doctrinales, en el que tenía ideas fascinantes. Así, los valores trascendentales y la analogía del ser, la limitada estructura de compuesto de esencia y existencia, la relación entre los seres creados y seres divinos, la dignidad de la causalidad en criaturas dependiendo de la dinámica de la causalidad divina, la verdadera sustancia de la acción a ser ontológicamente, pero con reflejos finitos en todos los campos de filosofía, teología, moral, ascetismo, la estructura y propósito del orden universal. [32]

Así, Pablo VI reconoce y, al mismo tiempo, estimula en la aplicación del Concilio Vaticano II, la obra de Tomas Aquino como una guía segura para la filosofía de los creyentes de estudios teológicos y, por supuesto, católicos. En sus palabras:

La Iglesia, por lo tanto, pretende reconocer la doctrina de Santo Tomás, de expresión particularmente alta, completa y fiel tanto a su enseñanza, tanto el sensus fidei de todo el pueblo de Dios, que por fortuna vinieron adelante en un hombre dotado de todas las habilidades y en un momento particularmente propicio en la historia de la Iglesia [la aplicación del Concilio Vaticano II], en definitiva, […] y utiliza como una herramienta valiosa, por lo que sus méritos se extiende de alguna manera para él y más que ningún otro. [33]

Ya en Fossanova Paul VI pregunta y respuesta, sobre la actualidad del doctor angélico. “Maestro Tomas, ¿Qué lección nos puedes dar?”. Y responde con estas palabras: “confianza en la verdad del pensamiento religioso católico, como él argumento, expuesto y abierto a la capacidad cognoscitiva de la mente humana”[34].
Una de las razones fundamentales de la actualidad de Tomas Aquino es el hecho que ayuda a “resolver el conflicto, ostensible y radicalizado en nuestro tiempo, entre las dos formas de conocimiento disponible para la mente del hombre creyente, fe y ciencia” [35] para esto, entre otras razones, “St. Tomas puede ser uno de los testigos más comprometidos y convincentes para la existencia de la Providencia al Magisterio, confiado por Cristo a su Iglesia”[36].
En el Mysterium Fidei, que trata con la adoración de la Eucaristía, el papa Pablo VI presenta a Tomas Aquino como una base firme para la filosofía teológica, mística de la Eucaristía. Pronto la Eucaristía es el centro de la fe cristiana, el “misterio de fe” (1 Timoteo 3, 9) y el “misterio de la piedad” (1 Timoteo 3, 16). Sobre esta cuestión, dice el Papa:

Declaraciones idénticas que se encuentran en los doctores escolásticos. Estar presente en este Sacramento [la Eucaristía] el verdadero cuerpo y la sangre verdadera de Cristo, “no es algo que puede descubrir con los sentidos,” dice Santo Tomás, sólo con la fe, basada en la autoridad de Dios. [37]

Hay una línea directa entre la declaración de Pablo VI – de Aquino una empresa de la Fundación para la filosofía teológica, mística de la Eucaristía en la Mysterium Fidei y la Ecclesia de Eucharistia de Juan Pablo II, que se ocupa de la relación entre la Iglesia y la Eucaristía. Del mismo modo a Pablo VI, sobre la relación entre la Iglesia y la Eucaristía, Papa Juan Pablo II declaró: “hagamos nuestros sentimientos de Santo Tomás de Aquino, teólogo y cantante apasionado del tiempo de Jesús en la Eucaristía”[38].
Cuando uno analiza las declaraciones y documentos que han sido promulgados por el Papa Pablo VI entiende que, por un lado, él tenía gran preocupación en la aplicación de las directrices del concilio pastoral y, por otro lado, dentro de esa aplicación emerge como una fuente principal, Tomas Aquino.
Pablo VI no es el anti-tomista que algunos críticos acérrimos del siglo XX denunciaron [39]. Por el contrario, en su trabajo, como Pontífice, existe reconocimiento de la importancia de Aquino a la Iglesia, una recomendación que, en el período de aplicación del Concilio Vaticano II, hubo un esfuerzo redoblado en el estudio y obra del doctor Angélico como un guía seguro de los fieles y el clero.
Tras el pontificado de Pablo VI, fue elevado a la condición del Pontífice, el 15 de octubre de 1978, el cardenal de Cracovia, es decir Karol Wojtyla, que eligió el nombre de Juan Pablo II. Karol Wojtyla era un tomista filósofo y teólogo de origen polaco. Fue profesor en la Universidad Católica de Lublin y la Universidad Estatal de Cracovia, en Polonia. Se considera un pensador de la dignidad de la persona humana y del humanismo cristiano [40].
Además, es uno de los fundadores y el miembro más prominente del Tomismo de Lublin [41]. Es un círculo de estudios filosóficos y teológicos, de inspiración tomista, que, en las décadas de 1940 a 1970, entre otros, estudia los problemas del mundo contemporáneo, ética, la dignidad de la persona humana y el totalitarismo. Este círculo tomista se reunió en la Universidad Católica de Lublin en Lublin, Polonia.
Juan Pablo II fue uno de los grandes pensadores tomistas del siglo XX, que, como pocos, tuvo el coraje de proclamar que la mejor filosofía es el estilo tomista “[42] y que, por tanto, Aquino es el” modelo de estudiantes antes de ser modelo de maestros “[43]. A lo largo de su pontificado, mostro que expone “claramente su aprecio por el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, reconociendo su perenne novedad”[44].
En el campo del tomismo, la mayor contribución de Papa Juan Pablo II fue la publicación de la encíclica Fides et Ratio[45]. Una encíclica que propulsa los estudios dentro de las diversas corrientes de Tomismo tan intensa como con la encíclica Aeterni Patris de León XIII.
En Fides et Ratio, Juan Pablo II Estados que Tomas Aquino “siempre ha sido propuesto por la Iglesia como maestro de pensamiento y modelo del modo recto de hacer teología”[46]. En gran parte, esto es debido al papel fundamental de Aquino en la historia de las ideas.
Juan Pablo II demuestra la importancia de Aquino en la aparición y desarrollo de las universidades. Para él, sin la tenacidad y la visión profunda de la meta final del ser humano, presente en Tomas Aquino, apenas el mundo habría visto el nacimiento de la Universidad. En las palabras del Papa:

Cuando las primeras universidades, la teología comenzó a relacionarse más directamente con otras formas de investigación y conocimiento científico. Santo Albertus Magnus y St. Tomas, aunque admitiendo una conexión orgánica entre la filosofía y teología, fueron los primeros en reconocer la filosofía y la ciencia de la autonomía que necesitan para abordar con eficacia en sus campos respectivos. [47] Sin embargo, según Juan Pablo II, uno de los fundamentales aportes de Tomas Aquino a los seres humanos y a la ciencia es haber contribuido decisivamente a la aparición de las ciencias humanas. En sus palabras:

Entre las grandes intuiciones de St. Tomas, se tiene asignar al Espíritu Santo el papel para hacer madurar, como sabiduría, las ciencias humanas. Desde las primeras páginas de la Summa Theologiæ, Aquino quería mostrar la primacía de la sabiduría, a que es don del Espíritu Santo y que introduce en el conocimiento de la realidad divina. [48]

En Evangelium Vitae, importante documento papal que se ocupa del valor e inviolabilidad de la vida humana, Juan Pablo II demuestra que uno de los fundamentos básicos de la dignidad de la vida humana es el hecho de que la ley civil cumple con integrarse con la ley moral. Esta declaración está en Tomas Aquino su descripción más elaborada filo-teológico. En las palabras del Papa:

También está en continuidad con toda la tradición de la Iglesia, la doctrina de la ley civil sea conforme con la ley moral, […]. La misma enseñanza aparece claramente en s. Tomas Aquino, que escribe: « La ley humana tiene valor de ley, en cuando está de acuerdo con la recta razón: Derivando, por tanto, de la ley eterna; sin embargo, si contradice la razón, se llama ley inicua y, como tal, no tiene valor, es un acto de violencia”; y sin embargo: “toda la ley constituida por hombres tiene fuerza de ley sólo en la medida que se deriva de la ley natural. Si, por el contrario, en algún cosa está en contraste con la ley natural, entonces no es ley, sino corrupción de ley.” [49]

El discurso a los participantes en el VIII Congreso Tomista Internacional, celebrado en 1980, con motivo del centenario de la encíclica Aeterni Patris del Papa León XIII y también de la Fundación por el mismo Pontífice, de la Pontificia Academia romana de Santo Tomas Aquino – Juan Pablo II demuestra que existe una unidad, una conexión directa entre la línea Aeterni Patris y el Concilio Vaticano II. En sus palabras:

Los cien años de la encíclica Aeterni Patris no han pasado en vano ni ese celebre documento del Magisterio Pontificio perdió su actualidad. La encíclica se basa en un principio fundamental, que confiere profunda unidad orgánica interior. Y el principio de la armonía entre las verdades de razón y de fe. […]. A la luz del Concilio Vaticano II vemos, tal vez mejor que hace un siglo, unidad y continuidad entre el auténtico humanismo y el cristianismo auténtico, entre razón y fe. [50]

El Pontífice ve a Tomas Aquino como precursor del Concilio Vaticano II, un Concilio que ” dio un nuevo impulso a los estudios católicos “[51]. Para Juan Pablo II, “también en teología prefiere a Aquino, la voz de los Doctores es la propia voz, a la Iglesia universal, como que anticipando lo que dijo en el [Concilio ] Vaticano II: “La totalidad de los fieles, que han recibido la unción del Espíritu Santo, no puede engañarse en la fe ‘” [52].
Juan Pablo II señala dos razones fundamentales para que Aquino sea precursor del Concilio Vaticano II.
La primera razón es que el doctor angélico, debido a su profunda sabiduría, fue elegido por el magisterio para ser un guía seguro en las disciplinas de filosofía y teología. En las palabras del Pontífice:
No es posible enumerar todas las razones por que la profesión docente para elegir cómo asegurar la guía, en las disciplinas teológicas y filosóficas, Santo Tomás de Aquino; pero sin duda es la siguiente: Pusieron los principios de valor universal, que regulan la relación entre razón y fe. Fe contiene tan superior, diversas y eminentes, los valores de la sabiduría humana, pues es imposible que la razón podría estar en desacuerdo con la fe y, si no está de acuerdo, es necesario revisar y reconsiderar las conclusiones de la filosofía. En este sentido la misma fe se convierte en preciosa ayuda a la filosofía. [53]

La segunda razón es la actualidad de la obra de Tomas Aquino, una obra que aborda temas grandes, profundos y esenciales que guían y afectan a los seres humanos. Para Juan Pablo II:

Tomas anotó un camino, que puede y debe ser llevado adelante y actualizado, sin traicionar el espíritu y los principios básicos, pero también teniendo en cuenta el logro científico. El verdadero progreso de la ciencia nunca puede contradecir la filosofía, como filosofía nunca puede contradecir a la fe. [54]

En el Congreso Tomístico internacional IX en 1990, el Papa Juan Pablo II proclama a Tomas Aquino Doctor de la Humanidad. En gran parte, este título es el resultado de profundo humanismo y la elevación del ser humano la condición de una especie digna de respeto [55] realizado por Angélica. Sobre el título de Doctor de la humanidad dado por la iglesia a Aquino, Papa Juan Pablo II dice:

[…] puede ser concedido el título de Doctor Humanitatis, en estrecha relación y con una relación esencial con las premisas fundamentales y la estructura misma del Dios de la ciencia. De hecho, inserta su Tratado de homine en Creador de Deo De […]. Mientras que el hombre es el trabajo de las manos de Dios, lleva la imagen de Dios y viene naturalmente a una imagen más perfecta de Dios. [56]

Para el Pontífice, el trabajo de Tomas Aquino, Doctor de la humanidad, es importante entender la crisis de la ética, en la que está sumergido a la sociedad contemporánea. Una crisis que causa el “debilitamiento del sentido de la verdad en las mentes y conciencias, que faltó la referencia a la Fundación de la verdad”[57]. Una fuerte posibilidad de ayuda de Aquino en la solución de esta crisis se enfrenta a laicismo ético. Para Juan Pablo II, Aquino es un antídoto contra el secularismo contemporáneo. En sus palabras:
Lo que falta a la ética secularizada, atada, por un principio filosófico deliberadamente areligioso o sin religión, como parte de una concepción de la vida, el deber y el destino mismo, que es comúnmente asignado a la sociedad secular. Esta calificación, este significados por lo menos ambiguo, que es la raíz de muchos malentendidos y conceptos erróneos acerca de la relación entre la religión, por un lado y el pensamiento, ética, ciencias modernas del hombre y del mundo, por el otro. [58]

Todavía dentro de la discusión de Tomas Aquino Doctor de la Humanidad de la Iglesia, Juan Pablo II, en el Congreso Internacional tomista, en 2003, dedicado a la temática del humanismo cristiano en el tercer milenio [59], afirma que el «humanismo de Santo Tomás se desarrolla alrededor de esta intuición fundamental: El hombre viene de Dios y él debe estar de vuelta. El tiempo es el marco dentro del cual puede lograr esto su noble misión, aprovechando las oportunidades que ofrece de la naturaleza y de la gracia “[60]. Es exactamente este humanismo, basado en Tomas Aquino, que el “Concilio Vaticano II, en sus documentos, dio paso al humanismo cristiano”[61].
En Juan Pablo II es fundamental que las ideas de Tomas Aquino sean animadas y promovidas en los distintos ambientes eclesiales y laicos de la iglesia. Este incentivo debe basarse en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, un Concilio que propulsa los estudios tomistas en pos-década de 1960. Sobre estas cuestiones, el Pontífice dice:

Es, por lo tanto, esperar y promover en todos los sentidos el estudio constante y profundo de doctrinas filosóficas, teología, ética y política Santo Tomás. Doctrinas que se debe a las escuelas católicas y que la iglesia no dudó en hacer propia, especialmente con respecto a la naturaleza, la capacidad, la perfectibilidad, vocación, responsabilidad en la esfera personal y social, como también es revelado por los documentos del Concilio Vaticano II. [62]

En el Concilio Vaticano II, Papa Juan Pablo II dice que tal Consejo anima que los diversos segmentos de la iglesia abrieron el diálogo con el pluralismo de ideas en el mundo moderno. Sin embargo, esta apertura debe producirse dentro de los estrechos límites de las escrituras, la tradición y el Magisterio de la iglesia. Con respecto a la tradición y el magisterio, el Papa es claro al señalar que es necesario tener un diálogo con el pensamiento moderno, pero que la iglesia debe ser fiel al pensamiento de Tomas Aquino. En las palabras del Papa:

El hecho de que textos de Consejo y postconciliar no insistió en el carácter vinculante de las disposiciones sobre el seguimiento de St. Tomas como una “Guía de estudio” – como fue llamado por Pío XI en su encíclica Studiorum Ducem – fue interpretada por muchos como un derecho al dejar la Presidencia del maestro anterior para abrir el criterio de relativismo y subjetivismo en varios campos de la Doctrina Sagrada. Sin duda, el Concilio trató de fomentar el desarrollo de estudios teológicos y reconocer el afecto a un legítimo pluralismo y una sana libertad de investigación, pero con la condición de permanecer fieles a la verdad revelada en las escrituras, transmitidas en Tradición cristiana, interpretada con autoridad por el magisterio la iglesia y la profundidad teológica de los padres y maestros, especialmente por Santo Tomás. [63]

En Inter Munera Academiarum , que trata de las dos academias Pontificias dedicado al estudio y promoción de la obra de Aquino, Papa Juan Pablo II, resulta claro que tanto él como su predecesor, a saber, papa Paul VI, condujeron a la aplicación del Concilio Vaticano II de las directrices del Concilio , incluyendo la promoción y fomento de Tomas Aquino. En sus palabras:

En el uso de este atractivo, “Doctor Humanitatis”, debe seguir el camino trazado por el Concilio Vaticano II, sobre el uso de la doctrina de Aquino ambos en formación filosófica y teológica de los sacerdotes (Decreto Optatam totius , 16) y en la profundización de la armonía y la armonía entre fe y razón en las universidades (Declaración Gravissimum educationis, 10). [64]

Después del gran tomista del siglo XX, a saber, el Papa Juan Pablo II, reflexiones del Papa Benedicto XVI sobre la relación entre Tomas Aquino y la aplicación del Concilio Vaticano II; Benedicto XVI clasifica Aquino como el gran pensador que «supo presentar una admirable síntesis cristiana entre razón y fe a la civilización occidental representan una herencia preciosa, que también inspiró hoy para interactuar efectivamente con las grandes tradiciones culturales y religiosas del Oriente y el sur del mundo “[65].
En la encíclica Dios Caritas Est , que trata con amor cristiano, Benedicto XVI presenta Tomas Aquino como ser, al mismo tiempo, la continuidad del pensamiento griego, especialmente de Aristóteles y formulación de una síntesis original de los Logos y cómo, a través de los Logos, es posible construcción racional, histórica y filosófica sobre Dios, es decir, el origen de todo amor. En las palabras del Papa:

El aspecto filosófico y religioso histórico a destacar en esta visión de la Biblia es el hecho de que, en una mano, nos encontramos ante una imagen estrictamente metafísica de Dios: Dios es la fuente original de todo ser; pero este creador de principio de todas las cosas — el Logos, razón primordial — es al mismo tiempo un amante con toda la pasión, de un amor verdadero. [66]

Benedicto XVI continuará el análisis aristotélica-tomista sobre el Logos en el famoso discurso de Regensburg. En este discurso afirma que el Logos lleva al ser humano a la racionalidad, a la pacificación de las relaciones sociales y así a la negación de la violencia. En sus palabras:

[…] no para actuar según razón – σὺν λόγω – es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no el cuerpo. Por lo tanto, que quieren llevar a alguien a la fe necesita la capacidad de hablar bien y razonar correctamente, no violencia o amenaza. [67]

Para Benedicto XVI, la iglesia y el mundo contemporáneo necesitan un enfoque, más radical, de Tomas Aquino. Para él, esto sucede porque en Aquino trabajo contiene, por otra parte, el patrimonio cultural del mundo antiguo rico, especialmente de Aristóteles, y, por otro lado, es una obra que demuestra que no hay separación, sino es una armonía, una línea directa entre fe y razón. Para el Pontífice:

Tomas Aquino desempeñó un trabajo de importancia fundamental para la historia de la filosofía y la teología, diría para la historia de la cultura: Estudió profundamente a Aristóteles y sus intérpretes, encontrando nuevas traducciones latinas de los textos originales en griego. Así no se apoyaba únicamente en los comentarista árabes, sino que podía leer los textos originales y comentar una buena parte de las obras aristotélicas, distinguiendo en ella aquello que era válido de aquello que era dudoso, o que debía ser totalmente rechazado, demostrando a consonancia con los datos de la revelación cristiana y utilizando amplia y perspicazmente el pensamiento aristotélico en la exposición de escritos teológicos que el mismo compuso. En último análisis Tomas Aquino demostró que existe una armonía natural entre la razón y la fe cristiana. [68]

En la razón y la fe de Benedicto XVI son dos instancias del ser humano que, aunque cada uno tiene su autonomía, no están separadas y menos en conflicto. Para él, hay una armonía y una mutua colaboración entre fe y razón. Esta armonía encuentra su filosofía teológica e histórica de Fundación de Tomas Aquino. En las palabras del Papa:

Y esta distinción [entre fe y razón] garantiza la autonomía de las Humanidades y las Ciencias teológicas. Sin embargo, no es equivalente a la separación, pero implica, sobre todo, una cooperación recíproca y de ganar-ganar. De hecho, fe protege toda la tentación de no confianza en sus propias capacidades, alienta a la apertura a horizontes más amplios, mantiene viva su búsqueda de las bases y, cuando el derecho se aplica a la esfera sobrenatural de la relación entre Dios y el hombre, enriquece su trabajo. Según Tomas, por ejemplo, la razón humana puede alcanzar, sin duda, a la afirmación de la existencia de un solo Dios, pero solamente la fe que acoge la revelación divina, es capaz de sacar del misterio del amor de Dios uno y Trino de Dios. Por otro lado, no es solamente la fe que ayuda a la rectitud. También la razón, con sus medios, puede hacer algo importante para la fe. [69]

El Papa Benedicto XVI propone superar la traumática separación entre fe y razón, las dos grandes estructuras que guían al ser humano, que existe en la modernidad. Para él, esta separación, el fruto del pensamiento moderno, ha dado como resultado el hecho de que los seres humanos tienen que pasar por un proceso doloroso de híper desenvolvimiento en el campo científico y tecnológico y atrofiado en el campo místico y teológico. Este proceso culminó en dos guerras mundiales, la marginación social, crisis ética y problemas de la sociedad contemporánea. Sin embargo, Benedicto XVI a la reunificación entre fe y razón es uno de los proyectos centrales del Concilio Vaticano II. Por su tiempo, este proyecto está bien fundamentado y basado en Tomas Aquino.

3. Consideraciones finales

Después de un estudio de los pronunciamientos relativos a la aplicación del Concilio Vaticano II y la relación de esta aplicación con el pensamiento de Tomas Aquino es posible la construcción, aunque sea parcialmente, de cuatro reflexiones.
La primera es que uno se da cuenta de que, a diferencia de los defensores de ciertos pensamientos liberales católicos, CV no desea una ruptura radical con el trabajo de Tomas Aquino, con Scholastic y, por lo tanto, las diversas corrientes de tomista pensaban. Por el contrario, se observa que el CV es fiel y alentó a la iglesia para sumergirse en el trabajo de Tomas Aquino.
La segunda es que los Pontífices responsables de implementar al Concilio Vaticano II, especialmente Juan Pablo III, tenían el deseo de mostrar que la misión del Concilio es restaurar el centro armonía entre fe y razón y, al mismo tiempo, establecer una época de reflexión y vivencia, lo que sería el humanismo cristiano pastoral. Sin embargo, esas dos cosas sólo serán posibles en el diálogo y la promoción del pensamiento de Tomas Aquino.
La tercera es que la aplicación que los Pontífices quieren del Concilio Vaticano II fuer experimentado por las comunidades cristianas dentro de una experiencia de diálogo con el pluralismo de las ideas del mundo moderno, pero al mismo tiempo, hubo la experiencia de la tradición y de la Magisterio de la iglesia. Sólo dentro de la tradición y el magisterio gana fuerza y resalta el pensamiento de Tomas Aquino. Así, además el diálogo con el pluralismo moderno, la experiencia de la aplicación del Concilio Vaticano II debe tener en cuenta la experiencia y la actualidad del pensamiento de Aquino.
La cuarta y última consideración es que de parte de los Pontífices que había un considerable esfuerzo de, por un lado, mostrar que hay es una relación directa entre el Concilio Vaticano II y el pensamiento de Tomas Aquino y, por otra parte, el Concilio sólo podría ser aplicado en su plenitud, si las obras del doctor Angélico son estudiadas, enseñadas y promovidas en los socio-religiosos diversos ambientes cristianos. Si la estimulación y promoción de la obra de la de Aquino no suceden y – hasta ahora – no ocurren dentro de los diversos ambientes católicos, este hecho no es culpa de lo Pontífices. Debe encontrar la falla o culpa dentro de otros espacios socio-religioso cristiano, como Curies (arqui) diocesano católico las escuelas y colegios, conventos, editoriales, revistas, periódicos, parroquias y otros espacios de la Catolicismo.
Por último, se dice que hay que hacer nuevos estudios sobre la relación entre Tomas Aquino y la aplicación del Concilio Vaticano II. Un tema importante en el campo de la teología contemporánea filo. En gran parte, rompiendo esta relación es revelación y comprensión de las direcciones de la filosofía del pensamiento teológico católico contemporáneo.

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[1] Filósofo, postdoctorado en estudios lingüísticos de USP, postdoc en lingüística de la PUC-SP, doctorado en estudios del idioma de la UFRN, profesor en la Facultad de filosofía y la maestría en Artes de la Universidade Estado Rio Grande Norte (UERN ). Correo electrónico: ivanaldosantos@yahoo.com.br.
[2] Papa Juan XVIII. Humanae Salutis, n. 6. Convocatoria del Concilio Ecuménico Vaticano II. Ciudad del Vaticano, 25 de diciembre de 1961.
[3] Sala de prensa. Discurso de Papa John Paul I(I) en la ceremonia de clausura del Congreso Internacional sobre el funcionamiento de las enseñanzas conciliares, no 1. Ciudad del Vaticano, 27 de febrero de 2000.
[4] Sobre las relaciones entre el Vaticano II y la modernidad, se recomienda que usted consulte: JOHANNAH, b. j. Concilio Vaticano II y la modernidad. En: Medellin revista, núm. 86, pp. 35-67, 1996. Mendes, v. h. Vaticano II: la modernidad de la iglesia en un contexto cambiante. Revista de Medellín, v. 37, Nº 148, p. 461-487, 2016.
[5] En la corrientes de interpretación teológica, histórica y pastoral en la consecución del Concilio Vaticano II, se recomienda consultar: LIBANIUS, j. b. Concilio Vaticano II: en busca de un primer comprensión. São Paulo: Loyola, 2005. LIBANIUS, j. b. contextualización del Vaticano II y su desarrollo. En: público Cuadernos teología, v. 2, n. 1, 2015. LIBANIUS, b. j. Concilio Vaticano II: los años que siguieron. En: revista de Pastoral, Nº 243, p. 23-28, 2005. Morado, r. m. el Consejo: teología y renovación. Petrópolis: Vozes, 1967. GONÇALVES, P. S. L.; BOMBONATTO, v. i. Concilio Vaticano II: Analises y perspectivas. São Paulo: Paul, 2004.
[6] Acerca de su historia del Vaticano II, se recomienda que usted consulte: AZZI, r.; BEOZZO, j. el Concilio Vaticano II en el contexto de la iglesia y el mundo: una perspectiva histórica. En: revista brasileña eclesiástica, v. 66, núm. 262, p. 337-369, 2006. Souza, sin contexto y desarrollo histórico del Vaticano II. En: Análisis y perspectivas, p. 17-67, 2004. COSTA, r. s. contexto histórico del Vaticano II. Memoria y profecía. La iglesia en el Vaticano II: Petrópolis: Vozes, 2005. SANTOS, m. a. 40 años después del Concilio Vaticano II. Porto Alegre: P., 2005. ALBERIGO, g. a. [et al]. Historia del Concilio Vaticano II. El catolicismo hacia la nueva era: el anuncio y la preparación del Concilio Vaticano II (enero de 1959 a octubre de 1962). Petrópolis: Vozes, 1996. MATTEI, r. Concilio Vaticano II: una historia jamás escrita. São Paulo: & ambientes costumbres, 2013. ALBERIGO, g. A. Breve historia del Vaticano II . Maryknoll: Orbis Books, 2006.
[7] Sobre el hecho de que Tomas Aquino para ser el pináculo del pensamiento escolástico, dice: “Tomas, por disposición de la Divina Providencia, alcanzó la Cumbre de la filosofía escolásticay la teología, como solemos llama y fijo en el eje central de la iglesia cuya espalda, entonces uno puede desarrollar el pensamiento cristiano en progreso seguro ” Papa JOHN PAUL II. Discurso a los participantes en el internacional VIII Congreso tomista no 2. Ciudad del Vaticano, 13 de septiembre de 1980.
[8] Sobre las obras publicadas por Tomas Aquino, afirma que publicó “comentarios a las Sagradas Escrituras, porque él era profesor de teología, sobre todo, intérprete de la escritura, comentario sobre los escritos de Aristóteles, obras sistemáticas, entre que sobresale el Summa Theologiae, tratados y discursos sobre diversos argumentos ” Papa Benedicto XVI. Catequesis sobre Santo Tomás de Aquino (1ª parte), p. 2. Plaza de San Pedro, ciudad del Vaticano, 02 de junio de 2010.
[9] Sobre la importancia y relevancia de la Summa Theologica, destaca: “ella [Summa Theologica] seguía siendo incompleta, y, sin embargo, es una obra monumental: contiene 512 cuestiones y 2.669 artículos. Es un razonamiento, donde procede la aplicación de la inteligencia humana a los misterios de la fe con claridad y profundidad, entre preguntas y respuestas, en el que Tomás profundización la enseñanza que se deriva de las Sagradas Escrituras y los padres de la iglesia, principalmente de San Agustín. En esta reflexión, en la reunión con preguntas reales de su tiempo, que son a menudo también, St. Tomas, usando como el método y el pensamiento de los antiguos filósofos, especialmente Aristóteles, viene esta manera las formulaciones exactas, lúcidas y las verdades de la fe, en verdad es un regalo de la fe, resplandeciente y se convierte en accesible para nosotros, para nuestra reflexión, ” Papa Benedicto XVI. Catequesis sobre Santo Tomás de Aquino (3ª parte), p. 1. Pablo VI Hall, ciudad del Vaticano, 23 de junio de 2010.
[10] BARAKÁ, a. Santo Tomás de Aquino: el príncipe de la filosofía y la teología católica. En: BARAKA, 12/02/2011, p. 1-4.
[11] Papa Juan Pablo II. Fides et Ratio. Carta encíclica sobre la relación entre fe y razón, párrafo 44. Porto Alegre: P., 1999.
[12] Papa Pío XI. Studiorum Ducem. En St. Tomas, n. 14. Con motivo del sexto centenario de la canonización de Santo Tomás de Aquino. Roma, 29 de junio de 1923.
[13] Papa Benedicto XVI. Catequesis sobre Santo Tomás de Aquino (parte 2), p. 2. Plaza de San Pedro, ciudad del Vaticano, 16 de junio de 2010.
[14] Papa Juan Pablo II. Dirección de su santidad Juan Paul II en la sede de las Naciones Unidas
Educativa, científica y Cultural de la UNESCO, n. 6. Viaje apostólico del Santo Padre a París y Lisieux, de 30 de mayo-02 Junio 1980, París 02 de junio de 1980.
[15] RAMÍREZ, s. autoridad doctrinal m. de Saint Tomas: 1914 a 1958. En: Synesis, Petrópolis, UCP, v. 8, n. 1, Ene/jun 2016, p. 232.
[16] Papa Benedicto XVI. Angelus en memoria de Santo Tomás de Aquino, p. 1. Ciudad del Vaticano, 28 de enero de 2007.
[17] Código de derecho canónico. Canon 252, 3. São Paulo: Loyola, 2008.
[18] Papa Benedicto XVI. Catequesis sobre Santo Tomás de Aquino (3ª parte), op, cit, p. 2.
[19] Papa Benedicto XVI. Catequesis sobre Santo Tomás de Aquino (1ª parte), op. cit., p., 1.
[20] JOSAFAT, c. Tomas Aquino. En: Pasos, J. D.; Sánchez, w. l. Diccionario del Vaticano II. São Paulo: Paul/Paulus, 2015, p. 964.
[21] El Papa Pablo VI. Lumen Ecclesiae , no. 244. En honor del séptimo centenario de la muerte de St. Tomas. Ciudad del Vaticano, 20 de noviembre de 1974.
[22] Papa PAUL VI. Lumen Ecclesiae , OP, cit, Nº 21
[23] Papa Pablo VI. Declaración Gravissimum Educationis. Sobre la educación cristiana, n. 10. Documentos del Concilio Vaticano II. Ciudad del Vaticano, 22 de octubre de 1965.
[24] Papa Pablo VI. Decreto Optatam Totius. Sobre la formación sacerdotal, n. 16. Documentos del Concilio Vaticano II. Ciudad del Vaticano, 28 de octubre de 1965.
[25] JOSAFAT, c. Tomas Aquino. En: Pasos, J. D.; Sánchez, w. l. Diccionario del Vaticano II. OP, cit, p. 969.
[26] SILVEIRA, s. Tomas de Aquino y el Vaticano II. En: Contra Impugnantes, Niterói, 08 de noviembre de 2013, p. 1-2.
[27] Papa Pío XI. Studiorum Ducem. En St. Tomas, op, cit, párrafo 1.
[28] El Papa Pablo VI. El mensaje del estudio de la doctrina. Ciudad de peregrinación donde murió Santo Tomás de Aquino, 14 de septiembre de 1974. En: esta vez, São Paulo, año VII, núm. 73, noviembre de 1974, p. 21.
[29] Papa PAUL VI. Lumen Ecclesiae , op, cit, párrafo 3.
[30] Papa PAUL VI. Lumen Ecclesiae , op, cit, párrafo 1.
[31] El Papa Pablo VI. Lumen Ecclesiae , op, cit, párrafo 14.
[32] El Papa Pablo VI. Lumen Ecclesiae , op, cit, párrafo 16.
[33] Papa PAUL VI. Lumen Ecclesiae , op, cit, párrafo 22.
[34] El Papa Pablo VI. Fossanova. Peregrinación de Fossanova Abbey con motivo del 7 º centenario de la muerte de St. Tomas, p. 1. Lazio, Fossanova, 14 de septiembre de 1974.
[35] El Papa Pablo VI. Fossanova. Peregrinación de Fossanova Abbey con motivo del 7 º centenario de la muerte de St. Tomas, op. cit., p. 2.
[36] El Papa Pablo VI. Fossanova. Peregrinación de Fossanova Abbey con motivo del 7 º centenario de la muerte de St. Tomas, op. cit., p. 2,
[37] El Papa Pablo VI. Mysterium Fidei . Sobre el culto de la Santa Eucaristía, n. 18. Ciudad del Vaticano, 03 de septiembre de 1965.
[38] EL PAPA JUAN PABLO II. Ecclesia de Eucharistia . En la Eucaristía
en su relación con la iglesia, n. 62. Ciudad del Vaticano, 17 de abril de 2003.
[39] Informó de que Papa Paul VI sería, en teoría, un anti-tomista, se recomienda que usted consulte: DANIELE, a. el anti-tomismo nefasto de Maritain y Paul VI en la visión de Gustavo Corção. En: ProRoma, 2014, p. 1-4.
[40] En el pensamiento y obra de Karol Wojtyla, se recomienda que usted consulte: WOJTYLA, k. Persona y acción. Madrid: biblioteca de autores Cristianos, La Editorial Católica, 1982. WOJTYLA, k. Max Scheler y la ética cristiana. Madrid: biblioteca de autores Cristianos, La Editorial Católica, 1982. WOJTYLA, k. amor y responsabilidad: moral sexual y la vida interpersonal. Lisboa: El rey de Books, 1999. WOJTYLA, k. segun La fe San Juan de la Cruz. Madrid: LEV/BAC, 1980. Para un análisis de la obra de Karol Wojtyla, se recomienda que usted consulte: SILVA, P. C. la persona de Karol Wojtyla: una introducción a su lectura. Aparecida: Santuario: sagrado corazón de Jesús escuela, 1997. ROCCO, b. [et al]. Antropología y Praxis: en el pensamiento de John Paul II. Rio de Janeiro: Lumen Christi, 1985. WOSNICKI, a. n. humanismo cristiano de las Naciones Unidas: el personalismo existencial de Karol Wojtyla. Archivo: VE, 1988.
[41] Sobre los orígenes, la historia y las discusiones por el Tomismo de Lublin, se recomienda que usted consulte: SWIEZAWSKI, s. Karol Wojtyla en la universidad católica de Lublin. En: Coleccion de Karol Wojtyla, Buenos Aires, 1993, p. 1-9. ZELIC, I. Pioneros de la filosofía de la Escuela de Lublin. En: Coleccion de Karol Wojtyla, Buenos Aires, 1993, p. 1-8. KALINOWSKI, J.; SWIEZAWSKI, s. El “Tomismo existencial” de Lublin. En: KALINOWSKI, J.; SWIEZAWSKI, s. La Filosofía a la hora del Concilio. Madrid: Paidos, 1965.
[42] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes en el internacional VIII Congreso tomista , op, cit, párrafo 4.
[43] Papa Juan Pablo II. Discurso de Juan Pablo II en el Instituto Católico de París, n. 5. Viaje apostólico del Santo Padre a París y Lisieux, de 30 mayo-02 Junio 1980,0 01 de junio de 1980.
[44] Papa Juan Pablo II. Inter Munera Academiarum, n. 1. Carta apostólica sobre el dos teológica academias pontificias. Ciudad del Vaticano, 28 de enero de 1999.
[45] Para una investigación más analítica del contenido de la encíclica Fides et Ratio, se recomienda que usted consulte: HELLO, MRS. PERINE, m. reflexión de la encíclica Fides et Ratio. En: Síntesis, revista de filosofía, Belo Horizonte, párrafo 85, 1999, p. 149-164. VAZ de LIMA, h. c. metafísica y fe cristiana: una lectura de Fides et Ratio. En: Síntesis, revista de filosofía, Belo Horizonte, párrafo 86, 1999, p. 293-305. CHARLTON, F. B. La relación entre fe y razón en John Paul II: un análisis de la encíclica Fides et Ratio. En: pensamiento, Belo Horizonte, v. 4, n. 1, 2013.
[46] Papa Juan Pablo II. Fides et cociente , op. cit., párrafo 43,.
[47] Papa Juan Pablo II. Fides et cociente , op. cit., párrafo 45.
[48] Papa Juan Pablo II. Fides et cociente , op. cit., párrafo 44.
[49] Papa Juan Pablo II. Evangelium Vitae , párrafo 72. En el valor y la inviolabilidad de la vida humana. São Paulo: Paulus, 1995.
[50] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes en el internacional VIII Congreso tomista , op, cit, párrafo 2.
[51] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes en el internacional VIII Congreso tomista , op, cit, párrafo 7.
[52] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes en el internacional VIII Congreso tomista , op, cit, párrafo 4.
[53] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes en el internacional VIII Congreso tomista , op, cit, párrafo 4.
[54] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes en el internacional VIII Congreso tomista , op, cit, párrafo 6.
[55] En el humanismo de Tomas Aquino, se recomienda que usted consulte: MONDIN, b. el humanismo de Tomás de Aquino. Bauru: Stanley, 1998.
[56] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes en el IX Congreso Tomístico párrafo 2 . Ciudad del Vaticano, 29 de Set 1990.
[57] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes de la Internacional IX Congreso Tomístico, op. cit., párrafo 4.
[58] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes de la Internacional IX Congreso Tomístico, op. cit., párrafo 2.
[59] Sobre el tema del Congreso Internacional tomistade, en 2003, John Paul II declaró: “el tema del Congreso, es decir, el humanismo cristiano en el tercer milenio, el meollo de la investigación sobre el hombre, desde sus dos anteriores congresos. Según la perspectiva de Santo Tomás, el gran teólogo también calificado como Doctor Humanitatis, la naturaleza humana es en sí mismo abierto y bueno ” Papa JOHN PAUL II. Message a teólogos, filósofos y expertos que participan en la tomista de Congreso Internacional , no 2. Italia, Lazio, Castel Gandolfo, 20 de septiembre de 2003.
[60] Papa Juan Pablo II. Message a teólogos, filósofos y expertos que participan en la tomista de Congreso Internacional , op, cit, el apartado 5.
[61] Papa Juan Pablo II. Message a teólogos, filósofos y expertos que participan en la tomista de Congreso Internacional , op, cit, en el apartado 3.
[62] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes de la Internacional IX Congreso Tomístico, op. cit., párrafo 5.
[63] Papa Juan Pablo II. Discurso a los participantes de la Internacional IX Congreso Tomístico, op. cit., párrafo 5.
[64] Papa Juan Pablo II. Inter Munera Academiarum, op. cit., párrafo 3.
[65] Papa Benedicto XVI. Angelus en memoria de Santo Tomás de Aquino, op, cit, p. 1.
[66] Papa Benedicto XVI. Dios Caritas Est encíclica: sobre el amor cristiano, n. 10. São Paulo: Loyola, 2006.
[67] Papa Benedicto XVI. Universidad de Regensburg: fe, razón y la Universidad. Recuerdos y reflexiones, p. 1. Viaje apostólico de su Santidad el Papa Benedicto XVI el München, Altötting y Ratisbona, del 9 al 14 de septiembre de 2006. Regensburg, Alemania, 12 de septiembre de 2006.
[68] Papa Benedicto XVI. Catequesis sobre Santo Tomás de Aquino (1ª parte), op. cit., p., 1.
[69] Papa Benedicto XVI. Catequesis sobre Santo Tomás de Aquino (2ª parte), op, cit, p. 1-2.